El mapa televisivo español acaba de dar un giro inesperado. El Consejo de Ministros ha aprobado este martes la adjudicación de una nueva licencia de TDT nacional a SIETE, una sociedad vinculada a varios accionistas de PRISA. La decisión abre la puerta al nacimiento de un nuevo canal en abierto que podría comenzar sus emisiones en octubre y que ya tiene un nombre sobre la mesa: La Séptima.
La operación no solo reordena el tablero audiovisual en España. También reabre viejas tensiones dentro del grupo mediático y deja fuera a uno de los gigantes de la televisión nacional: Mediaset España.
La adjudicataria de la licencia es Servicios Integrados de Entretenimiento Televisivo SL, conocida por las siglas SIETE. La sociedad está administrada por Andrés Varela Entrecanales y respaldada por un grupo de accionistas ligados a PRISA a través de Global Alconaba, firma que controla cerca del 7% del grupo.
Aunque PRISA no concurrió oficialmente al concurso público, varios de sus accionistas sí impulsaron el proyecto desde fuera de la compañía. Entre ellos aparecen nombres relevantes del empresariado español como Adolfo Utor, presidente de Baleària, o Diego Prieto.
Además, el consorcio cuenta con el respaldo del grupo propietario de Telefe, líder histórico de la televisión en abierto en Argentina.
La licencia tendrá una duración inicial de 15 años y podrá renovarse por otro periodo idéntico si se cumplen los requisitos establecidos en la Ley General de Comunicación Audiovisual.
Aunque todavía no existe confirmación oficial sobre el nombre definitivo, en el sector audiovisual ya circula una denominación que gana fuerza: La Séptima.
¿La idea? Construir una televisión generalista con una línea editorial progresista y una programación centrada en la actualidad, la información y el infoentretenimiento.
El movimiento llega, además, en un momento político clave. España encara el camino hacia las elecciones generales previstas para 2027 y el nacimiento de un nuevo actor televisivo podría alterar el equilibrio mediático actual.
Fuentes del sector aseguran que el proyecto pretende diferenciarse de las cadenas tradicionales apostando por formatos híbridos, análisis político, actualidad social y entretenimiento ligado a la conversación pública.
Una estrategia que recuerda a modelos internacionales donde información y espectáculo conviven cada vez más en la misma parrilla.
La otra gran candidata para hacerse con la frecuencia era Mediaset España. Sin embargo, el grupo audiovisual ya dispone de ocho licencias de televisión en España, un factor que ha pesado durante el proceso.
El concurso había sido convocado oficialmente el 14 de octubre de 2025 por el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, liderado entonces por Óscar López.
El objetivo declarado por el Ejecutivo era ampliar la pluralidad audiovisual, fomentar nuevas corrientes de opinión y favorecer una oferta más innovadora dentro de la TDT española.
La nueva frecuencia corresponde a una cuarta parte sobrante del múltiple digital MPE5, reorganizado tras la entrada en vigor del nuevo Plan Técnico Nacional de la TDT el pasado 27 de marzo de 2025.
En otras palabras: el Gobierno buscaba abrir espacio para nuevos operadores y romper, al menos parcialmente, la concentración del mercado televisivo.
Pero si hay algo que ha llamado la atención alrededor de esta operación son las duras palabras pronunciadas meses atrás por Joseph Oughourlian, presidente de PRISA.
Cuando comenzaron a sonar los rumores sobre la posible candidatura de accionistas del grupo al concurso de TDT, el directivo se mostró especialmente crítico.
De hecho, llegó a definir la televisión en abierto en España como “una cosa ruinosa”.
Sus declaraciones sorprendieron dentro del sector. Incluso ironizó sobre la posibilidad de que sus propios socios acabaran gestionando el canal.
“Estoy deseando que se adjudiquen el canal y vean la dificultad de operar una televisión”, llegó a afirmar entonces.
Aquellas diferencias internas terminaron provocando tensiones dentro de PRISA y derivaron incluso en la salida de varios directivos.
Ahora, lo que parecía una idea descartada ha terminado convirtiéndose en una realidad fuera del grupo, aunque impulsada por accionistas con peso dentro de la compañía.
La llegada de una nueva cadena nacional en abierto supone uno de los mayores movimientos en la TDT española de los últimos años.
El mercado audiovisual vive un momento de enorme transformación debido al auge de las plataformas de streaming, la fragmentación de audiencias y el consumo digital.
Precisamente por eso, el nacimiento de La Séptima genera tantas expectativas como dudas.
¿Hay espacio para otro gran canal generalista en España? ¿Podrá competir frente a gigantes consolidados? ¿Cambiará el equilibrio político y mediático?
Lo que parece claro es que el tablero televisivo vuelve a moverse. Y esta vez, pocos lo veían venir.
¿Crees que una nueva televisión en abierto puede triunfar en plena era del streaming? Cuéntanos tu opinión y comparte la noticia en redes.
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